¿Por qué los pies de mi hijo apuntan hacia adentro?
Cada niño es único y el desarrollo puede verse diferente de un niño a otro. Ocurre cuando los pies apuntan hacia adentro, una tendencia que se conoce como caminar con los dedos de paloma o, según los médicos, marcha convergente. La marcha convergente es una afección frecuente en muchos niños, es decir, es normal.
La marcha convergente pueden estar causada por una curva en el pie o por una ligera rotación de los huesos en la parte inferior de la pierna o la cadera. Por lo general, un niño con marcha convergente no siente dolor y es probable que supere la afección por sí solo sin ningún tratamiento.
A medida que la mayoría de los niños crecen, sus huesos se giran muy gradualmente a un ángulo normal. Si el pie del niño todavía sigue curvado o rígido en los primeros años de vida, puede tratarse con yeso. Si la marcha convergente causada por una rotación en la pierna o la cadera no se corrige a medida que el niño crece, es posible que necesite zapatos personalizados o un corsé. El ejercicio no cambia la forma de los huesos, por lo que no se recomienda como opción de tratamiento. Para casos graves de marcha convergente por rotación de la pierna o la cadera, es posible que el niño necesite un procedimiento quirúrgico.
Si tiene dudas respecto de la manera de caminar de su hijo, los ortopedistas del Hospital Shriners para Niños pueden determinar si se necesita intervención. Haga que evalúen a su hijo si nota lo siguiente:
- Una curvatura del pie que no se resuelve después de los 18 meses de edad
- Una marcha convergente que persiste después de los 6 años
- Cojera o quejas de dolor en la pierna o el pie
- Un pie que se gira más que el otro
- Retrasos del desarrollo, como no aprender a caminar o hablar como se esperaba
- Anomalías de la marcha o al caminar que empeoran en lugar de mejorar
Los tratamientos y servicios específicos pueden variar según el centro de atención. Comuníquese con un centro de atención específico para obtener más información.
La marcha convergente es una afección frecuente que los niños suelen superar con el tiempo.